Como primer paso, sin el cual no se puede iniciar una estrategia anti – corrupción, es la voluntad política.
El segundo paso es llevar a cabo un diagnóstico a través de encuestas, no solamente de percepción sino también de datos cualitativos y cuantitativos para ver exactamente cuáles son los focos de corrupción, y cuáles son las prioridades donde hay que enfocarse. Porque no todo se puede atacar al mismo tiempo, es importante analizar las prioridades a controlar en el área de corrupción; por ello es importante realizar estos diagnósticos aplicados a los usuarios de los servicios públicos, a empresarios del sector privado y a la sociedad civil.
El tercer paso, es la acción colectiva de la aplicación del plan anticorrupción que se forma entre la sociedad civil y el gobierno. El plan anticorrupción no es una responsabilidad del gobierno únicamente, es una responsabilidad compartida entre la sociedad civil y el gobierno; de otra manera ningún plan puede tener éxito y sustentabilidad. Este plan debe contemplar la definición de la visión, la misión, los objetivos estratégicos y las acciones específicas para encarar determinados desafíos propuestos, en este caso, la lucha contra la corrupción.
Finalmente se encuentra la etapa de la implementación donde se lleva a cabo un monitoreo y evaluación del plan.
La implementación de las reformas institucionales es importante. El Instituto del Banco Mundial y otros organismos internacionales, han apoyado las iniciativas de la sociedad y funcionarios del gobierno, dando prioridad en áreas como aduanas, la justicia, licitaciones, contrataciones públicas, entre otras, para que los proyectos puedan ser implementados y lleguen a ser sostenibles.
Diagnósticos
Toda estrategia o plan de acción, cuya misión sea guiar los cambios dentro de la institución gubernamental, debe necesariamente partir de un diagnóstico que permita identificar los problemas, las áreas más sensibles y los mecanismos que faciliten y estimulen prácticas de corrupción.
Existen dos tipos de diagnóstico:
a. Interno: se realiza dentro de la misma administración pública.
b. Externo: se lleva a cabo con la población y las instituciones con la cuales el gobierno interactúa.
Tanto el diagnóstico interno como el externo pueden usar instrumentos tales como grupos focales, entrevistas, y encuestas. Es fundamental que los diagnósticos sean objetivos y no sean manipulados con fines políticos.
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D.R. Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, México, 2006 |
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