En una organización de 5 mil 300 funcionarios, prácticamente todos se volvieron demonios de acuerdo al esquema presentado. A mediados de la década de los 80´s en la Ciudad de la Paz, cuando los funcionarios habían sufrido una transformación tan grande a causa de la hiperinflación de más de 2 mil 500 por ciento al año, hizo que la gente ganara un salario inconcebible, por ejemplo un funcionario ganaba de 8 a 12 dólares al mes, el alcalde 30 dólares al mes, etcétera.
Esto llevó a que la gente usara todos los recursos del municipio para conseguir dinero y llevarlo a casa; se vendía la gasolina de los vehículos, se robaban partes y piezas de automóviles, las secretarias vendían lo que podían, hasta las maquinas de escribir, era una corrupción sistémica de supervivencia. En esta situación el más honesto era el que no iba al municipio para irse a trabajar a otro lugar.
Bajo estas circunstancias donde no hay más incentivos, no se les puede exigir, se va perdiendo el pudor y la vergüenza, convirtiendo esta conducta en una cultura generalizada donde todos se vuelven demonios.
Para revertir esta situación, se debía reconocer que había problemas en la institución, se hizo débil, estaba enferma y debía empezarse a tratar esa epidemia de forma colectiva.