Autoimagen
El autoconcepto personal se revela frecuentemente en la manera en que cada individuo se compara con las personas que le son significativas, las cuales están alrededor de sus vidas. En la docencia no debemos olvidar que se da "el fenómeno de la transferencia, es decir, la proyección de sentimientos, de los pensamientos y de los deseos" (Schoning, 1990, p. 216) entre el educador y el educando.
Por otro lado encontramos que una buena dosis de autoestima es uno de los recursos más valiosos de que puede disponer un adolescente.
Al fortalecer su autoestima, un adolescente:
- Aprende más eficazmente.
- Desarrolla relaciones mucho más gratas.
- Está más capacitado para aprovechar las oportunidades que se le presenten, para trabajar productivamente y ser autosuficiente.
- Posee una mayor conciencia del rumbo que sigue.
- Podrá entrar en la vida adulta con buena parte de los cimientos necesarios para llevar una existencia productiva y satisfactoria.
El autoconcepto se define, según María Paz Bermúdez, como "la representación mental que la persona tiene de sí misma" (2000, p. 19), ésta puede cambiar tanto en el profesor como en el alumno tomando en cuenta las siguientes estrategias de Bower y Bower (citado en Elizondo, 1999, p.68):
- Amplificando lo bueno que hay en el maestro: concentrarse en lo bueno y sacarle toda la ventaja posible, ello evitará la frustración y la depresión.
- Detectar los comentarios negativos sobre sobre sí mismo: cuando un alumno empiece a hablar sobre su incompetencia o a resaltar algún aspecto que considera negativo, debemos persuadirlo a que lo identifique como área de oportunidad.
- Es recomendable revisar la autoimagen social: es necesario identificar cómo nos han etiquetado los demás y cómo respondemos a esas etiquetas.