Intervención de la escuela en la acción de educar.

Existen dos vías para educar en valores dentro del contexto escolar:

La institución, a través de canales y mecanismos muy diversos (las políticas de evaluación, las normas de higiene, la puntualidad, sus estructuras de poder, participación de la normativa y reglamentos instituidos).

El currículo por medio del diseño de actividades que permitan el aprendizaje de contenidos actitudinales inmersos en el resto de los contenidos escolares en comunión con las actitudes mostradas por el maestro (Zurbano, 1997 p.213).

Ambas vías deben complementarse, organizarse y desarrollarse en coherencia con los valores que se pretendan transmitir. De manera que estén presentes en la vida de la Institución, dentro y fuera de las aulas (Zurbano, 1997).

Una institución que pretenda educar en valores debe contar con un marco teórico que le permita sentar las bases de las grandes directrices que habrán de penetrar y formar la vida total de la escuela.
Presupone la toma de decisiones sobre los más profundos temas de la existencia humana: la libertad, la justicia, la verdad, lo bueno, lo malo, el individuo, la sociedad... conceptos inspiradores de la vida cotidiana que de alguna manera habrán de ser clarificados a los profesores y alumnos.

Hablamos pues de la existencia de un Ideario o Filosofía educativa que influya en la práctica escolar y en la responsabilidad de transmitir los valores y actitudes consideradas por la escuela. Este elemento muestra en qué dirección apunta su acción educativa.

El currículo por su parte, debe presentar una propuesta clara del trabajo que se pretende llevar a cabo, con una definición precisa de los contenidos conceptuales, procedimientos y valores que se quieren trabajar (Manual de la Educación, 2000).

"Los valores constituyen elementos unificadores de un proyecto educativo ya que no son exclusivos de una área o de un momento determinado dentro del currículo, sino de un contexto global que dinamiza y da significado a la totalidad de las áreas". (Zurbano, 1997 p.214).

Cuando hablamos de educar en valores, estamos también hablando de educar en actitudes. Las actitudes traducen a nivel comportamental, el cumplimiento de ciertos valores, por lo tanto son consecuencia de estos (Zurbano p. 215).

"Una actitud es una tendencia a comportarse de una forma consistente y persistente ante determinadas situaciones, objetos, sucesos o personas" (Zurbano,1997 p.214)

Por ejemplo: del valor solidaridad surgen actitudes de compartir, ordenar, ayudar, cooperar, etc; del valor de la tolerancia surgen actitudes de diálogo y respeto ante las opiniones ajenas; del valor de la cooperación se concretan las actitudes de participación, iniciativa y diálogo.

La escuela es el lugar idóneo para fomentar y educar en valores y actitudes.

Si tiene oportunidad vea la película titulada "Perfume de mujer" (Scent of a woman), si no puede hacerlo, lea el pequeño fragmento del discurso final de la película.

Discurso final

En esta película podemos apreciar cómo los valores que una institución plantea en su ideario y que hipotéticamente debieran vivirse dentro de los salones, con los maestros y entre los alumnos, no son siempre congruentes con los que realmente se viven en ella, ni con los valores que modelan las personas encargadas de inculcarlos.

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