La falta de transparencia (u opacidad) implica la carencia o el difícil acceso a la información sobre la gestión del gobierno local.
En la medida en que el ciudadano no tiene acceso a información veraz y oportuna, se dificulta su participación cívica, así como su fiscalización de las acciones del gobierno y de sus servidores públicos. En materia de finanzas públicas, la opacidad propicia corrupción e ineficiencia, a la vez que genera un ambiente de desconfianza que repercute negativamente en los esfuerzos recaudatorios y de mejoría de los ingresos tributarios.
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