¿Niño problema?

En su mayoría el grupo está compuesto por niños de familias acomodadas y con usual mala conducta y, paradójicamente, con un buen rendimiento escolar. Se desarrolla una complicación con el ingreso de un niño: Vicente, quien al llegar tenía 8 años. Vicente estuvo en el curso anterior en un centro particular igual al que se encuentra ahora pero con un planteamiento pedagógico muy diferente. Las elevadas calificaciones obtenidas en ese centro le dieron la fama de superdotado; sin embargo, en las primeras pruebas que se le aplicaron prácticamente no sabía leer ni escribir.

Su familia, muy conocida y poderosa en la ciudad, había hecho de él un niño muy consentido y caprichoso, desconsiderado con todos e incluso reafirmaba su valor en su mal comportamiento. La llegada de este niño complicó la labor de la maestra y lograr el control de la clase se convirtió en un reto diario.

Los alumnos en su mayoría correspondían al mismo modelo de educación familiar; por lo tanto, Vicente se convirtió con mucha facilidad en el líder de la clase. La profesora por un momento pensó que la solución era pedir que lo cambiaran de salón, ya que dadas las características de los otros chicos, la clase se había convertido en un caos.

Por otro lado, al inicio del año escolar la escuela se había propuesto como metas buscar la reflexión en los alumnos, no ser autoritarios, tener una conducta empática con ellos y buscar el crecimiento personal junto con la mejora académica y una comunicación abierta con los mismos. Todas estas buenas intenciones se le estaban escapando de las manos y a pesar de haber recurrido a muchos modos para lograrlo, la maestra fracasaba a diario en sus intentos debido al problema de indisciplina.