La organización y selección del contenido
de un curso están íntimamente relacionadas con los objetivos
de aprendizaje, con la forma en que éstos van a ser aprendidos
y con la evaluación. Tradicionalmente el aprendizaje se ha visto
como un proceso en el que se recibe pasivamente la información,
lo que ha originado que la enseñanza sea vista como un proceso
en el que se transmite información. Ha surgido una perspectiva completamente diferente de
la investigación y teoría de la psicología cognoscitivista.
Los psicólogos cognoscitivistas ven el aprendizaje como un proceso
altamente interactivo de construcción personal de significado,
en donde la información disponible en una situación de aprendizaje
es asimilada por el sujeto que aprende para construir nuevo conocimiento
(Marzano, 1992). Desde dicha perspectiva, el contenido es visto como un
elemento que incentiva la construcción de conocimientos y como
un medio para generar aprendizajes. El aprendizaje de las materias no
es un fin en sí mismo, sino que dichas materias se constituyen
en los medios para lograr un aprendizaje generador que permite a los alumnos
construir, integrar, reflexionar y transferir, tanto el conocimiento,
como la estructura y los modos de indagación de las disciplinas. Desde esta nueva visión, los profesores y profesoras
deberemos seleccionar los contenidos de un curso en torno a la resolución
de problemas, en los que se ponga en acción procesos de pensamiento
de alto nivel que lleven a la comprensión y aplicación de
lo aprendido y no sólo a la memorización mecánica. |
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