En el camino de profesionalizar la tarea docente y orientar su logro a la calidad, el profesor y la profesora deben tener claros los elementos de la formación de un profesional, entre los cuales están el conocimiento teórico y procedimental del área, la investigación, el trabajo colegiado; y su función en la sociedad, la cuál consiste en el servicio que un profesionista presta a la comunidad. La consideración de estos elementos esenciales de las profesiones determinará que la docencia se oriente a ser considerada como una profesión. ¿Cómo cumple la docencia con los requisitos de una profesión? ¿El docente tiene los conocimientos teóricos y de procedimientos del área? ¿Investiga sobre su campo de acción? ¿Se constituye en un cuerpo colegiado que orienta su función? ¿Aplica dichos conocimientos en función de un servicio social? ¿Cuál de las tareas dentro de la práctica de la docencia es tal que el profesor y/o la profesora que la ejercen lleva en sí contenidos los elementos que caracterizan una profesión? Es posible contestar estos cuestionamientos al apuntar que el diseño y planeación de un curso -proceso en el que interviene o debe intervenir el profesor y la profesora - pueden dotar a la docencia del carácter de profesión. La intervención en el desarrollo del programa
de una institución educativa a través del diseño
y planeación de un curso es una tarea fundamental del profesor
y la profesora, un camino hacia la profesionalización de la tarea
docente. Con dicha intervención el docente cumple cabalmente con
los principios constitutivos de una profesión. (ver
cuadro del texto El trabajo docente) De lo anterior la relevancia
y trascendencia del diseño como proceso y actividad del docente.
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